Bénrrimo, el hijo del cojo
Bénrrimo, el hijo del cojo
Un relato tratado con rigor histórico que aparte de ameno, pretende ser didáctico y aportar a través de la novela, una visión de la realidad relatada desde el punto de vista del vencido.
…Aquel año sufrieron una sequía como no recordaban los más ancianos de la isla. Las cosechas perecieron y el hambre se sintió como hacía tiempo no se sentía. Achuhucaina, el espíritu de la lluvia se negó a regar sus campos, y no hubo siembra que prosperase.
Tan duras fueron las consecuencias de la falta de agua, que el Tagoror decidió sacrificar a las niñas nacidas durante aquel año, valorando la importancia de no ser más personas de las que la tierra podría alimentar, creando un compromiso, una relación entre los guanches y las posibilidades del territorio ¡No ser demasiados!
El día que nació Bénrrimo llovió a cántaros, y Echéyde, volcán residencia de Guayota, el espíritu maligno que amenaza la vida de la isla se estremeció lanzando un bramido desde las entrañas de la tierra que hizo temblar los cimientos de la isla de Achinet…
(Fragmento.)