Colección Hirgwán

 


Colección Hirgwán:

Esta relación de títulos enmarcados dentro de la Colección Hirgwan, nace cuando tres jóvenes entusiastas de la Cultura Canaria reúnen una serie de artículos publicados en  la prensa de las islas y editan “Los Relatos del Hirgwan”, un conjunto de relatos cortos y cuentos en clave tradicionalista que, aunque de escaso valor literario, si los animó a acometer otros trabajos de carácter individual, y abordar otros formatos y estilos.


Estos tres autores a los que hago referencia son, Pedro González, Dimas Yanes y Carlos Darias, quienes como hormiguitas, escribiendo siempre en un registro muy particular, han ido sumando los títulos que a continuación detallaremos en una breve sinopsis.   


        

                                                        Los relatos del Hirgwan




Trata de treinta y cuatro relatos cortos en clave tradicionalista escritos por Pedro, Dimas y Carlos que reúne títulos como “El cuento del Sarapico” “Cloacas” o “Las voladas de Cho Valentín Fajardo” entre otros, y sirvió de punto de partida para esta humilde andadura literaria.

Se                              Bénrrimo, el hijo del cojo                                                                                             

 Bé


Es la primera novela de Carlos Darias y se desarrolla durante la conquista de Tenerife en un periodo muy concreto. Comienza en 1466 cuando Diego García de Herrera hereda el señorío de las Islas Canarias al casarse con Inés Peraza, y termina en la Batalla de Aguere y la victoria castellana en Tenerife. Esta novela trata de las peripecias de un esclavo vendido en Valencia, para regresar a las islas y poner sobre  aviso a los suyos de lo que está por llegar si no son capaces de mantener la unidad.

Un relato tratado con rigor histórico que aparte de ameno, pretende ser didáctico y aportar a través de la novela, una visión de la realidad relatada desde el punto de vista del vencido.

Aquel año sufrieron una sequía como no recordaban los más ancianos de la isla. Las cosechas perecieron y el hambre se sintió como hacía tiempo no se sentía. Achuhucaina, el espíritu de la lluvia se negó a regar sus campos, y no hubo siembra que prosperase. 

Tan duras fueron las consecuencias de la falta de agua, que el Tagoror decidió sacrificar a las niñas nacidas durante aquel año, valorando la importancia de no ser más personas de las que la tierra podría alimentar, creando un compromiso, una relación entre los guanches y las posibilidades del territorio ¡No ser demasiados!

El día que nació Bénrrimo llovió a cántaros, y Echéyde, volcán residencia de Guayota, el espíritu maligno que amenaza la vida de la isla se estremeció lanzando un bramido desde las entrañas de la tierra que hizo temblar los cimientos de la isla de Achinet                                      

(Fragmento.)


                                          El vínculo perdido



Se trata de la segunda novela de Carlos Darias y está escrita para provocar reflexiones en el lector. La trama de la novela trata de la relación sostenida durante décadas, entre un joven universitario y un campesino de Anaga por el interés del primero en que el viejo le enseñe el Juego del Palo. Durante los años de relación, y paralelamente a la enseñanza del juego, el mago le trasmite una nueva forma de interpretar la vida más próxima a la naturaleza, mostrándole los cambios en Canarias y en el mundo desde un punto de vista mucho más sensato. Un libro entrañable de los que no se olvidan. 

…He visto como nuestros campos que eran fértiles se han transformado en bloques de cemento. Cómo los terrenos sembrados se convirtieron en secarrales. Nuestro pueblo se transformó de guerrero, escultor de montañas, agricultor, pescador o ganadero, en camarero, taxista o sirviente del extranjero. Nuestros recursos se hipotecan en pos de la dependencia, y nuestro futuro se proyecta bajo la ambición de España de entrar en Europa ¿Y nosotros? ¿Qué seremos nosotros? Dueños de la finca con agua y semillas, o medianeros al servicio del patrón, sujetos a sueldo base.

Ahorita mismo, será Europa la que marque nuestro caminar. – luego chascó la lengua y afirmó rotundamente – Aquí siguen mamando los mismos, - para añadir con cierta tristeza - y a mi pueblo lo veo rendido. Por eso estoy aquí, por negarme a aceptar eso, para que nadie pueda escribir mi destino. El mío, - dijo orgulloso - lo escribo yo con propia impronta ¡Cuidado! No es un problema humano, soy consciente que el honesto y el perverso, forman parte por igual del universo, aunque tengan distinto parecer…    (Fragmento)


                             Por si mañana no estoy (El Buscador)




Es la tercera novela de Carlos Darias, y al igual que las anteriores entrelaza la trama con la Historia describiendo momentos y acontecimientos, solo que en esta ocasión de forma mucho más irónica y sarcástica, casi murguera. La trama de la novela se desarrolla entre mil novecientos sesenta y dos mil cuatro, y lo podríamos describir como un libro dentro de otro. Trata de las interrogantes que despierta el hallazgo de un cuadernillo en una de las mesitas de noche de la sexta planta del Hospital Universitario de Canarias.

El relato reúne las conversaciones que a un padre le hubiera gustado tener con su hijo, y por razones ajenas a su voluntad, no va a poder. Durante el mismo le habla de su vida, de sus errores y aciertos, de la identidad y la patria, de los cambios en Canarias y el mundo, y hace un repaso a la Historia desde los ojos de un canario de barrio, uno como tú o yo.

… He intentado hacerte comprender que aunque el mundo está loco, debes mantener la cordura y hacer tu propia lectura de las cosas. No des nada por hecho y procura siempre llegar más allá.

Te dejo el consejo que me dio mi padre, recuerda siempre quién eres, porque aquel que sabe quién es, siempre podrá encontrarse cuando esté perdido. Busca en tu interior hasta que encuentres tus respuestas, y hazte responsable de todas y cada una de tus decisiones.

Ten siempre tiempo para escuchar a los demás, porque el que escucha, entiende, y este conocimiento te hará saltar los muros que se presenten ante ti sin necesidad de golpearte contra ellos. 

Algún día, cuando seas mayor y  comiences a hacerte preguntas, espero que este testimonio de vida te sirva para reconocerte en algún gesto o para aclarar algún por qué.

Cuida de tu madre, apóyala en sus decisiones, se su bastón, su mogado. No olvides nunca que ella también tiene una vida que vivir, que no es tu sierva, es tu madre y le debes la vida, estarás de por vida en deuda con ella. Preocúpate de que sea feliz y valora su felicidad cómo valoras la tuya, lo merece.  

A tu madre le he pedido que te de alas fuertes y resistentes, pero que te deje aprender a volar solo, que te obligue a levantar tras cada mal aterrizaje y te anime a intentarlo de nuevo. 

Duerme poco y sueña mucho, porque de nuestros sueños derivan nuestros retos, y son estos, la ilusión que nos producen, los que te llevarán a hacerlos realidad.  

Camina cuando los demás se detengan, despierta cuando los demás duerman, y nunca, pero nunca nunca, pierdas la fe en el amor, por ser clave de toda felicidad. Conviértelo en tu mayor fuerza, en tu mejor arma, porque el día que seas incapaz de sentirlo, estarás perdido para siempre.

Di siempre lo que sientes y haz lo que piensas. Da valor a las cosas por lo que significan para ti, no por su precio. Recuerda poner tu cuerpo y tu alma al sol a menudo, para fortalecer el vínculo que nos une a la tierra.

No pierdas la óptica de tu vida, mírala como un camino, no te centres en el momento para que mantengas la perspectiva. No olvides que aunque el objetivo está en llegar a la cima, la felicidad se encuentra en la forma de subir la montaña. Valora las cosas sencillas de la vida, porque son las que llevamos con nosotros para siempre.

Aprende a mirar a las personas como iguales, que la diferencia la marquen sus acciones, y recuerda que hay valores que vale la pena sostener, dan sentido a la vida y ayudan a vivirla con corazón. Comprende que el mañana no le está asegurado a nadie, no supongas que tu gente sabe que los quieres, díselo antes de que pare la brisa.         (Fragmento)

 

                                               Amador y el nuevo mundo




 Este libro conforma el cuarto trabajo de Carlos Darias en un claro intento de salirse de estereotipos y escribir algo diferente a lo escrito hasta entonces, pero que conservase el humanismo crítico siempre presente en sus obras.

Novela del género de aventuras donde el personaje principal realiza un viaje iniciático por Europa y norte de África. Durante su recorrido se irá formando para afrontar con preparación un gran reto que se le presenta por delante, liberar a su pueblo de la tiranía de un Rey que no quería a la gente.

Aunque en esta ocasión el autor intente presentarse como alguien más plural, más mundano, no pudo evitar que Canarias jugase un papel en la trama mientras sobrevolaba las islas de Tecknizín Tekneriyin, lugar donde los hijos del sol forjaron la espada Thimanfaya sobre el volcán Echéyde con el acero de las minas de Tarim, el espíritu de los hijos del sol que perdieron la vida haciéndola, y la justicia contenida en un cabello de Alá...

Un libro entretenidísimo donde en un ejercicio brillante de imaginación, cargado de personajes entrañables y reconocibles no paran de suceder cosas, y mantiene al lector curioso por el devenir de la trama. Diría que se trata de un trabajo diferente a lo escrito hasta entonces por el autor. 

…Cogió un trozo de carbón y dibujó un cuadrado entre dos signos de interrogación y pidió a las pretendientas que completaran el dilema.   

Una a una, las aspirantes fueron pasando y hacían una interpretación distinta. La primera era una mujer guapísima con ojos negros y profundos como la oscuridad de la noche, pero como no se le ocurrió nada coherente que decir, hizo un discurso de alabanza a los rectos y seguros trazos del cuadrado y el buen gusto que tenía para retener aquella perfecta figura entre los dos signos de interrogación. Otra, expuso que ninguna princesa que se precie osaría comprender los enigmas de su señor, para eso estaban los hombres. También hubo quien resaltó la preciosa caligrafía, pero ninguna se acercó ni por casualidad a la resolución del enigma que el joven príncipe había planteado. 

Ayatima, la princesa Z’nat, volvió a ser la última en entrar. Se acercó en silencio hasta el lugar donde el príncipe había escrito con carbón una ecuación expresada con dos interrogantes conteniendo un cuadrado, y tras pensarlo un instante, arrancó un pedazo de yeso de la pared y puso junto a ésta en color blanco dos signos de exclamación y un círculo entre ellos. Luego, se despidió sin mirar al príncipe y regresó con los suyos al Teneré… (Fragmento)

 


                                     El universo imperfecto




 Este su quinto trabajo, es otro giro al estilo del autor abordando el surrealismo. En esta ocasión Carlos nos presenta un original relato narrado en clave de cuento, sobre una joya de la filosofía oriental, “La Teoría de los Cinco Elementos”. Un relato escrito de forma amena, donde cada elemento está encarnado en un guerrero que busca la solución a los problemas de sus pueblos.

Quebeji, hijo de la madera, se enfrenta a un desierto que gana espacio a sus bosques con reforestaciones masivas; Salador, hijo del fuego, anda en busca de los dragones que habitaban en el interior de sus volcanes, y al irse, se llevaron consigo su inspiración y calor de los suyos hasta perder el tino disparatados en sus excesos; Un borracho y una niña, encarnan a la tierra neutral, porque siempre dicen la verdad; Goldina, hija de los metales, vive pesimista en el interior de una mina porque piensa que el metal es escaso y lo han utilizado mal; Mientras Elba, hija del agua, busca el nacimiento de un río que nutría sus campos y producía productos de sabores maravillosos, pero desde que el río no corría, se habían marchitado. 

...Los nuevos seres eran muy parecidos entre ellos, por dentro me refiero, porque por fuera ya se habían ocupado de decorarlos con los matices de cada Supremo. Así que decidieron dotarlos de emociones particulares que provocasen la originalidad de cada sujeto. Que cada uno tuviera un alma genuina que interactuara con el universo y se tradujera en sentimientos que afectasen al espíritu, a la energía y la esencia, a los tres tesoros regalados por los Supremos. Es decir, el contacto de los sentidos con el mundo exterior generaría en los nuevos seres, emociones en su interior. 

Una vez más se reunieron en torno a la Tabla de la Creación para poner la guinda que culminase la Gran Obra. Entre todos, describieron las siete emociones que marcarían a los nuevos seres de forma individual, y conducirían sus vidas por sendas diferentes aunque fueran de la misma condición y naturaleza. Así pues, incluyeron también en el interior siete emociones que tendrían que gestionar para el correcto funcionamiento de su naturaleza y destino. La rabia haría subir la energía, la alegría la volvería más lenta, la aflicción la disiparía, el temor la haría descender, el susto la dispersaría, el agotamiento la consumiría, y la preocupación la estancaría…  (Fragmento)


                                                    En Tierra de Pastores



 

Esta novela, la sexta de las escritas hasta ahora por Carlos, supone un regreso a los orígenes, la novelas histórica. Como “Bénrrimo”, “Por si mañana no estoy”, y “El Vínculo perdido”, el escenario donde se desarrolla la trama vuelve a ser Canarias. En esta ocasión, la isla de La Gomera, aún señorial durante 1742.

Esta Novela que trata de personas en una época de piratas argelinos e intentos de invasión por parte de la Royal Navy, de los Tributos de Sangre que dejaron a las islas sin varones por la masiva migración a América, de una etapa feudal bajo el yugo de un Conde rancio, y el espíritu de un Pueblo duro y resistente como sus barrancos y rompientes, un periodo algo desconocido de la Historia de Canarias que bien merece nuestra atención, pues expone y demuestra que, aunque hayan pasado siglos, los problemas de Canarias siguen teniendo el mismo origen y tratamiento.

Yo nací en este valle, el 8 de agosto de 1676. - contaba Fabián - Mi madre me dijo que hizo un calor que agachaba las palmas. Crecí, abrazado a las ubres de las hairas y lo poquito que entraba en casa, pero siempre hubo cariño. Digamos que lo que faltó de gofio, lo suplió el amor y me siento afortunado, porque eso no lo puede decir todo el mundo, Irzán. 

Siendo un zangalote me quisieron mandar pa’España, a la guerra me dijeron, sin otra explicación. Yo pa’mis adentros me dije, usted siempre fue luchador, pero en terrero propio. Nunca había sido de guerras, y si iba a alguna, por lo menos que fuera la mía. Porque para mí, España siempre me quedó lejos, y más que madre, la siento madrastra. 

Para eludir toda aquella fogalera, me escondí con otros muchos en la Fortaleza de Argodey y en Garajonay, porque sabía que allí no me agarraban, aunque fueran cien a buscarme. 

He crecido entre abusos y sacrificio, y hubo un tiempo en que vi tanta hambre, tantos muertos, que a uno se le olvidaba el amor. Querías ser fuerte para sobrevivir a todo aquello, así que te prohibías sentir. Fue duro patrón. – e Irzán le llenó el vaso para que siguiera contando – Pero el hombre ama la vida, y la vida el amor la llena. Así que, andando por el valle un día cualquiera, encontré una muchacha, una maguita linda y le di las buenas, y me las devolvió. 

No sé aún porqué razón, pero sentí la necesidad de pasar por allí al día siguiente, y al otro, y el otro también. Y así, poco a poco, fuimos enamorando y se convirtió en la madre de mis hijos. 

Yo por aquel tiempo, después de haber vivido tanta desgracia, no pensaba en el amor, en juntarme, pero como el que dice en un tras-tras, quedamos unidos pa’siempre. – se le quebró la voz al pronunciar su nombre - Guadalupe, que me aguantó la pejiguera cada día de su vida juntos. Bueno, algo le aguanté yo también, pero fuimos una piña y hoy que soy viejo, comprendo que ha sido lo mejor de mi vida, mi gran amor, pero no un amor de esos de huéleme el culo, un amor de verdad que me hacía verla más linda cada día, ver solo belleza en ella, a pesar de que cada día era más vieja, y descubrirle virtudes ocultas en cada recoveco de su alma, un amor de verdad que construimos bajo el almendro de la entrada de Monforte, allí mismito…  (Fragmento)              




                                                  Pedro González Cánovas






















 

 














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