Sueño de un canario resacado - Carlos Darias

SUEÑO DE UN CANARIO RESACADO

Carlos Darias


Tras los acontecimientos acaecidos en la primavera del año 2.078  provocados por la caótica situación sociopolítica canaria con índices de superpoblación, marginalidad, desempleo, pobreza y corrupción política vergonzosos, todo esto sumado a años de políticas insostenibles para el desarrollo del Archipiélago y unido a la reacción popular canaria que, consciente de su propia realidad apostó por una propuesta política que cambiaría el sino de las Islas para siempre.

Alternativas minoritarias y utópicas en el pasado, se convirtieron en necesarias ante la penosa situación de las islas, comprendiendo que había que acometer cambios orientados a garantizar el desarrollo sostenible y a que el Pueblo de estas islas mestizas desde la cuna, tuviera la oportunidad de escribir su historia con impronta propia, una historia en la que fueran los protagonistas y no solo se considerasen las islas como un territorio a explotar.

El principio del cambio comenzó con la Reforma de la Educación Canaria, (REC) confeccionada para dotar a los canarios del siglo XXI de una identidad casi perdida en el siglo XVII, y en pocas generaciones formó a canarios de diferentes orígenes con la memoria histórica suficiente para saber escoger su camino y la preparación necesaria para saber andarlo. 

Seis siglos de monocultivo era demasiado tiempo para darnos cuenta que las islas no se podía sustentar solo del turismo, y nuestras posibilidades reales pasaban por reactivar sectores económicos dejados de lado con la política subvencionista implantada en Canarias tras la integración  de España en la CEE. También porque fueron pocos los que pensaron que el sector turístico podría resistir las crisis padecidas tras el 11-S, los diez años de guerra en el Golfo, la crisis económica de 2008, las sucesivas pandemias sufridas desde 2020, los cambios medioambientales del año 2028 o el crack económico americano con las consecuencias posteriores en el resto de las economías del planeta, especialmente porque en aquel entonces el verdadero negocio en las islas era la construcción alocada y la especulación del territorio. Estas crisis anteriormente citadas empobrecieron a las Islas hasta entonces tan dependientes de los ingresos del turismo.

Con la experiencia de 60 años de industria turística en Canarias, que no es lo mismo que Industria Turística Canaria, se le dio un nuevo enfoque al sector donde ya no se vendía el tópico de playa y sol, confeccionando una oferta más selecta que potenciaba los aspectos culturales, sus manifestaciones deportivas, folklóricas, gastronómicas e históricas. También fue importante la recuperación de los espacios naturales tan deteriorados por aquella época, dotando de personalidad propia a las islas dentro del panorama internacional, atrayendo a turistas que, aunque menos numerosos, gastaban más, demandaban productos de la tierra y valoraban la naturaleza de las islas.

Fueron estas nuevas exigencias las que reactivaron otros sectores económicos con una nueva planificación del campo, diversificándolo y protegiendo sus cosechas con la creación del “Mercado Interior Canario” (MIC) ofreciendo garantías a los agricultores de que sus productos entrarían en los mercados en condiciones de preferencia ante los de importación, y que tras la renegociación del status quo del archipiélago permitiría la libre exportación a Europa de todos nuestros excedentes, como antaño cuando no éramos miembros.

Estas nuevas condiciones agrícolas fomentaron la creación de una industria conservera y de transformaciones que fortaleció la independencia de las islas en cuanto a abastecimiento se refiere. También se invirtió en dotar al archipiélago de una flota pesquera a la altura, no tenía sentido tener el banco pesquero más rico del mundo y no tener barcos para pescar en él, ni una industria derivada del mar, así que se apostó por ello y con esto, también se fortalecieron los recursos de las islas.

Al dejar de ser puerta de entrada a Europa, el fenómeno de la inmigración remitió, y tengo que decir con cierto orgullo que Canarias fue la primera en comprender que invertir en aquellos países, crear escuelas, viviendas, empresas que generasen trabajo, sanidad, universidades y perspectivas de futuro, sería la mejor manera de evitar el flujo masivo de pobrecitos que en un gran número pagaban con su vida el intento. Algo que dejó al descubierto que el verdadero problema migratorio de Canarias no venía de África, entraban libremente por nuestros puertos y aeropuertos, y venían de otros continentes, digamos sin visado pero con perras.

La Ley de Control de Residencia y del Mercado Laboral, aunque demasiado tardía, dotó de protección a los profesionales canarios tan perjudicados por la invasión de mano de obra foránea llegada en diferentes oleadas entre finales del siglo XX y mediados del XXI.

Se recuperó el Puerto Franco reactivando el comercio y tránsito de mercancías por nuestros puertos y aeropuertos, atrayendo el capital inversionista que huía de la ruina económica americana buscando seguridad y rentabilidad en los bancos canarios, fortaleciendo con ello al nuevo Estado ocupado en reinvertir esos ingresos a la sociedad en forma de servicios, prestaciones, política social, ayudas, infraestructuras, investigación, y especialmente en materia de sanidad. La renta per cápita del canario mejoró considerablemente y en el año 2059 casi se logra el pleno empleo.

Canarias, sus recursos y posibilidades, se habían puesto a disposición de su Pueblo y la vida en las islas volvía a ser afortunada...

... De repente sentí un estruendo que me despertó, una involuntaria ventosidad de mi mujer me devolvió a la realidad. Eran las 6:00 a.m. del 15 de julio del 2002, Canarias sigue siendo un desastre, nuestra cultura desaparece bajo el influjo de la Globalización, y el crecimiento demográfico asegura que seremos minoría en breve. 

Hoy amaneció con calima y un calufón del carajo. Me aguarda una jornada de doce horas para una ETT que presta servicio a unos grandes almacenes y me paga el sueldo base con un contrato de mierda. Mi mujer es ama de casa porque nos resulta más rentable que mandar a nuestro hijo pequeño a una guardería privada, porque en las del Estado no hay plaza. Mi hijo mayor va al Grupo Escolar Secundino Delgado de mi barrio, debo dos plazos de hipoteca, y en agosto me viene el seguro del coche y la ITV, sobrevivir en Canarias cuesta un güebo, y del futuro mejor ni hablar.

 

                                 Santa Cruz de Tenerife,  15 de julio de 2002

 

 

  

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