El Maestro muere, pero el juego continúa.
El Maestro muere pero el juego continúa sin él.
El palo va cambiando al pasar por las manos del jugador. Algunos le suman mañas, otros le restan o se olvidan de ellas por las causas que fuere, y cada vez que nos sorprenda un mandado o te presente dificultad un ataje, bien harías estudiando el por qué y el cómo, cuestionar lo que haces e intentar encontrar una solución, aunque eso signifique cambiar algo de lo que te enseñaron en su día. Solo así el jugador crece y aportar su inteligencia con libertad, sin encorsetamientos ni prohibirse imaginar.
No olviden que el Maestro muere pero el juego continuará sin él, y cualquiera que lleve el tiempo suficiente jugando te dirá que en su trayectoria ha ido cambiando su juego, ha dejado de hacer cosas que hacía y añadió puntas que imaginó o vio en otros.