“ESLABONES DE LA TRADICIÓN”. por Santiago Diaz Bacallado.
“ESLABONES
DE LA TRADICIÓN”
En el pequeño ámbito en el que se desarrollan los Deportes Autóctonos y Tradicionales Canarios, el Juego del Palo ocupa un lugar de marcada importancia, son muchas las aportaciones y referencias sobre esta esgrima con palos, desde las realizadas por los cronistas en tiempos de la conquista de Canarias y su posterior inclusión a la corona de Castilla hasta nuestros días, siendo a partir de la primeras décadas del siglo XX, cuando esta disciplina toma renovadas fuerzas, mayores cotas de popularidad, gracias a la figura de algunos maestros que lentamente abrieron sus enseñanzas a un mayor número de interesados, siendo la década de los años sesenta la que marcó un punto de inflexión en la transmisión de este arte popular, abandonando el marco de enseñanza de núcleo cerrado o familiar, para dejar entrar y abrir, en unos casos más y en otros no tanto, el conocimiento a personas interesadas fuera de la “mecánica habitual” que hasta el momento era lo que imperaba.
Figuras como: José,
Francisco o Nicolás Morales, Pedro Pestana Guevara, Eugenio Díaz “La Verga”,
Tomás Déniz, Maximiliano, Polo y Anastasio “Tato” Acosta, Pedro Morales,
Eligió, Luciana, “Chencho” y Santana Díaz “La Verga”, Antonio Cabrera o Ángel
González Torres, todos ellos por Tenerife; Paquito Santana, Miguel Calderín,
José Guedes o Jorge Domínguez, por Gran Canaria; los hermanos Domingo y Simeón
Alberto por la isla de Fuerteventura; Cristin Feo de León por Lanzarote; Eloy
Quintero o Juan Cabrera Machín por la isla del Hierro; mientras por la Palma
hicieron lo propio figuras como Vicente Vidal. Todos ellos y algunos otros que
seguro he podido olvidar, son los eslabones más conocidos de esta “cadena” de
la tradición de este bello arte con palos de las Islas Canarias.
No menos
importantes son aquellos otros jugadores y maestros que por diferentes razones
no tuvieron la popularidad de los mencionados anteriormente, pero que para la
transmisión de este legado cultural son de igual relevancia, figuras como: el
sargento Antonio en el Santa Cruz de Tenerife de principios del siglo XX, Los
“Rigores”; Los “Cacheros” o Polo Bacallado en el municipio del Rosario; Florentín
“Vera” en Barranco Hondo por Candelaria; Emilio Castelar o Cipriano el
“Guarda”, por Tegueste; Eugenio Felipe el “Guajaro” y su hijo Domingo Felipe
“Ñito” en María Jiménez; “Cho Antonio Cadajo”, Macario el “Majorero”, Pacho
Flores y su hijo Antonio de los altos de Tacoronte y el Sauzal; Don Lucio y más
recientemente Eduardo Oramas Alayón, son todos ellos y seguramente muchos más,
los que han contribuido al mantenimiento y difusión del Juego del Palo Canario
en cualquiera de sus modalidades formando con sus eslabones la cadena de
nuestra tradición popular.
Santiago Díaz Bacallado.