BANDA SONORA PARA UNA NOVELA - Por Dimas Yanes




BANDA SONORA PARA UNA NOVELA

Maquiavelo, en su Príncipe, escribió: “El príncipe debe leer Historia”. Napoleón, en el ejemplar de esta obra que tenía como libro de cabecera, puso la siguiente acotación: “¡Ay de aquél que no lo hace!, porque un cerebro sin memoria es como una fortaleza sin guarnición”.

Una primera lectura de “Por si mañana, no estoy” deja una sensación de final de un ciclo, en este caso de una trilogía, formada por esta obra y sus dos precedentes: “Bénrrimo, el hijo del cojo” y “El Vínculo perdido”. Estas tres novelas tratan de un mismo lugar, Canarias, analizado en distintas épocas, pero desde una misma óptica. Pero no estamos ante la misma historia, sino ante la misma aspiración por parte de su autor.

Asimismo, la novela me produjo evocaciones cinematográficas, rememorándome obras maestras como “Pequeño gran hombre”, “Forrest Gump” o “Simplicissimus”, pero, por encima de todo, me trajo a la cabeza infinidad de canciones, por eso este prólogo pretende ser una guía para una Banda Sonora que acompañe la lectura. Digo una guía porque además de las canciones que aparecen a lo largo de este texto, también me llegaron ecos de Rock Sinfónico, Hard Rock, Folklore de las dos orillas del Atlántico y mucha, mucha murga, pero de murga de carga crítica dura y directa, de la de antes.

Si bien cada una de las novelas es una historia independiente, esta trilogía también debe entenderse en su conjunto, porque a lo largo de ellas su autor ha ido innovando y afinando su estilo como novelista, manteniendo una constante por la que el personaje central inicia un “viaje iniciático” que le lleva, desde el exterior, a valorar con perspectiva la situación de las Islas. Finalmente, el protagonista regresa, tras su maduración, encontrándose ante una realidad que se ha transformado radicalmente.

“Somos prehistoria que tendrá el futuro,

Somos los anales remotos del Hombre.

Estos años son el pasado del Cielo”

Silvio Rodríguez

En algunas ocasiones, como en “El Vínculo”, el protagonista cuenta con un “maestro de la vida” que dirige sus pasos. Sin embargo, en esta novela es el personaje principal el que se erige en guía de la futura generación, porque la historia de “Por si mañana no estoy” es la historia, en palabras de Carlos Darias, de uno de esos kaneiros criados de aquella manera, que a la vuelta de su viaje iniciático descubre el cambio a peor de Canarias, que ya se parece mucho a lo que ha visto en el Continente Viejo y en Pieldetoro. Se encuentra, en suma, con una sociedad desmovilizada, donde la lucha del Poder por eliminar las ideologías contrarias al Sistema, ha dado lugar a la idiotización general, y a la falta de perspectivas y de pensamiento crítico que pueda presentar una alternativa coherente, factores que dan lugar a revueltas sin seso como las protagonizadas en los últimos años por los jóvenes sin futuro en  Francia y Grecia, y que se han reducido a una algarada con quema de propiedades de otras gentes sin esperanza, pero sin un ataque, siquiera colateral, al modelo establecido. Por lo menos, en la Edad Media, las revueltas campesinas intentaban destruir los castillos y prender fuego a los archivos en los que se consignaban los derechos de los señores sobre vidas y haciendas, antes que éstos consiguieran encauzar la violencia popular hacia los marginados (judíos, moriscos, vagabundos) a los que se terminaba por culpar de todo. El problema de todo esto, llevado a nosotros, consiste en que el día en que aquí ocurra un estallido de este tipo, es decir, el día en que encontremos la nevera vacía, tengamos más de un 30% de paro y nos veamos sin posibilidad alguna de pagar las letras, la gente se echará a la calle… a matar a su vecino. No buscará más arriba.

“¿Dónde has estado, hijo de mis entrañas?

Llegué al corazón de siete bosques desolados.

(…)

¿Qué has visto hijo de mis entrañas?

Vi pistolas y espadas en manos de niños.

(…)

¿Y qué has oído, niño de mis entrañas?

Oí una advertencia en el rugido del trueno.

(…)

¿A quién hallaste, hijo de mis entrañas?

Hallé a una joven con el cuerpo encendido.

(…)

¿Qué harás ahora, hijo de mis entrañas?

Me iré otra vez antes de que empiece la lluvia.

(…)

Y será dura, será dura, será dura,

Será dura la lluvia que va a caer.

Bob Dylan

 Otra novedad más en el estilo del que podemos disfrutar en esta novela, es la del uso de un lenguaje en clave para referirse a personas y lugares. A mi entender, Carlos nos propone un juego mental para reconocer, por poner sólo un pequeño ejemplo, quién era “El Calvo” que mangoneaba “Pieldetoro” desde “Metropodrid”, y quién es su sucesor, “Juan Palote”.

A esta nueva vuelta de tuerca estilística se une un argumento lleno de giros, personajes, paisajes y perfiles, en el que todos los acontecimientos, hasta los más pequeños, terminan encajando, incluso cuando ocurren hechos que no parecen tener ya ninguna solución de continuidad.

Esta novela está escrita para los cinco sentidos, es capaz de emocionarte, de hacerte reír y llorar, traerte todo tipo de recuerdos, algunos que parecían enterrados definitivamente; con ello, Carlos nos demuestra, una vez más, que es un artesano relojero y que esta novela tiene detrás mucha maduración, y hasta experimentos previos.

Asimismo, la novela nos ofrece un elemento que no varía con respecto a sus obras anteriores, el interés por explicar los procesos y acontecimientos históricos desde la historia personal y cotidiana; como decía Salvador Dalí: “Solo lo ultra local explica lo Universal”. En “Por si mañana no estoy” se unen y explican grandes acontecimientos históricos mundiales con lo que ocurre en España, en Canarias, en el barrio, y con la vivencia personal del personaje central, cuya perspectiva va variando desde su infancia hasta su madurez, pero sin perder el sentido de una atinada crítica, incluso desde la niñez.

Vivo en el pueblo en que nací,

Vivo en mitad de mi país.

Donde los perros son a rayas,

no hay trabajo para ti.

Donde se vive sin mirar,

asfaltando la razón,

regalando lo que no hay,

para comprarlo con sudor

en un mercado desigual.

Agustín Ramos

 Hoy, que hasta las letras de las murgas están autocensuradas, encriptadas, cuando ya no hay temas directos y vibrantes como “Sanidad Tercermundista”, yo ofrezco esta pequeña banda sonora, local y universal, para una novela necesaria, no me cansaré de decirlo, como lo dije de las dos anteriores.

Y sólo se me ocurre una canción para cerrar, y que pongo en boca de Carlos, que se ha enfrentado y enfrentará a continuas críticas por expresar clara y directamente sus opiniones sobre todos los problemas que sufrimos en Canarias. Porque molesta mucho argumentar desde la reflexión, y con profundidad, en este mundo dominado por la dictadura de la “aritmética electoral” y de lo “políticamente correcto”, que es como se dice hoy en día “no molestar a la extrema derecha”

                                         “Agradezco, la participación de todos,

los que colaboraron con esta melodía.

Se debe subrayar la importante tarea

de los perseguidores de cualquier nacimiento.

Si alguien que me escucha se viera retratado,

sépase que se hace con ese sentido.

Cualquier reclamación, que sea sin membrete.

Buenas noches, amigos…

y enemigos.”

Silvio Rodríguez


Dimas Yanes.

 

 

 


Entradas populares