LA DÉCIMA DEL HIRGWAN.

 

LA DÉCIMA DEL HIRGWAN.

 A llevar mi verso fui a un lejano continente, pelo al viento y nuevamente como el agua cuando sube y regresa en una nube  a los brazos de la fuente.

Nadie sabe la alegría que me da cada segundo, cuando entre “palo y palique” solucionamos el mundo.

En la vista es que se amplía  mi pupila palpitando, y en mi mente va sonando entre rima y poesía la amistad de muchos años,  el cariño y la alegría, que a palos se fue fraguando y perdura todavía, los recuerdos con mi gente y el amor a mi Cultura.

Ahora para demostrar el arte del rimador me sumergiré en mí mismo como el nadador del mar, rimar es como soñar con la frase insospechada y agarrado a la tonada ir de la idea a través mientras crujen en los pies los tablones de la nada.

Me gusta estar en la lista de miembros de esta familia, donde los palos se cruzan en las manos del artista. Me gusta ser rimador y acariciar tus oídos, y me gusta arrejuntarme con la guitarra que suena, porque la idea me llena en el juego de soñarme.

Me gusta estar en la esfera de mi lírico universo y fundirme con el verso como si yo no existiera. Me gusta  jugar al palo, conversar sin las palabras, que se parece a rimar, en silencio y sin hablar, y así poder escuchar lo que lleva uno por dentro.

Por aquí pasó el Gran Peter con su juego por lo bajo.

maestro Luís gran jugador y un cantante del carajo,

pasó Charlie y Dimas Yanes, pasó Raquel y su hijo,

vino Josito el Maguei con su gurú el gran Goshito

que se mandó el saco papas, no nos dejó ni un fisquito.

Vino Santi Bacallado, con Nino y Mary a su lado,

y también pasó un jilguero que antes de irse de farra

dejó posado en la rama el canto de un heredero.

Pasó Nani, Toñi y Marcos, y el terrible Pipistrello,

Vino el Cuca, pasó Nando, cual personas referentes

son de ese tipo de gente que a mi lado siempre quiero.

¡Son tantos los que han pasado! Que muchas veces me veo

y ni yo mismo me creo lo que el juego nos ha dado,

hacer un grupo de amigos que cada jueves se cita

pa’ solucionar el mundo y echarnos una puntita.


La Historia es el revelado de imágenes de un archivo pero el tiempo es selectivo y nadie sabe al final quien saca el original o quien muestra el negativo, porque esta décima nace sin ambición ni talento y en el almacén del viento, hasta el polvo se deshace.

De alguna forma quien fui se impregnará en lo profundo y mis cantos de un segundo se olvidarán enseguida y por no amargar el día, diré ¡Qué le den al mundo! Y ahí es donde esta historia se convierte en realidad, en fomentar la amistad, en compartir, en aunar, en aprender a escuchar, a pensar y razonar, y allá en el futuro un día, sea en rompiente o en llano, un niño canario diga ¡Soy el guardián de un legado!

Y es eso lo que nos queda, el orgullo del Hirgwán, una forma de luchar con un arma poderosa, que es la fuerza del amor y el perfume de las rosas. Una forma de vivir, un ritmo, una melodía, la que me enseñó la vieja y da sentido a mi vida.

                                                                              EL HIRGWÁN


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